El santuario de Conquezuela, datado en la Edad del Bronce (2000 a 1600 a.C., aproximadamente) es uno de los lugares más misteriosos y emblemáticos de la provincia de Soria, sobre todo por su cercanía a Ambona y Torralba, donde existen restos de los antiguos elefantes que vivían en la Península Ibérica hace 400.000 años. Este recinto sagrado tenía delante una laguna de unos 50.000 metros cuadrados, actualmente desecada, por lo que el viajero tendrá que recurrir a la imaginación para reconstruir mentalmente un lugar con distinto aspecto del que tenía cuando se desarrollaron allí los cultos dedicados al agua.
Se trata de un macizo de arenisca roja en el que se abre una grieta de unos 5 metros y medio de altura y 10 metros de profundidad, más o menos. En su interior hay una especie de pileta natural en la que cae un hilo de agua continuamente. En las paredes se han practicado unas 1.200 cazoletas de diversos tamaños, entre 2 y 5 centímetros de diámetro.
Al menos desde el Neolítico, el hombre ha habitado el valle sobre el que se irgue Conquezuela, una laguna situada en él, era la culpable, gracias a la riqueza de biodiversidad que afloraba en ella. La atracción del hombre a esta laguna, no es al menos, meramente alimenticia, puesto que en una cueva situada en un roquedo cercano, se instituyó un santuario. A día de hoy, en la cueva se aprecian marcas talladas en la roca, algunas de ellas redondas, y otras con representaciones antropomórficas. A pesar de que otras webs relaten que en la parte baja del roquedo también hay un altar de sacrificios, lo cierto es que son unas escaleras talladas en la roca en la década de los 50 concebidas para situar a los músicos.
El pueblo de Conquezuela, parece ser que tiene como origen en una atalaya árabe sobre donde actualmente se yergue la iglesia del pueblo. En documentos de la diócesis de Sigüenza que datan de mediados del siglo XIII se habla de la Iglesia de Santa Cruz de Cuenca, cabe indicar que el nombre actual de la iglesia del pueblo es Iglesia de Santa Águeda y la ermita situada en el roquedo es la Ermita de Santa Cruz.
Al parecer el nombre antiguo del pueblo era Cuenca y que con el tiempo derivó en su diminutivo Conquezuela.
Durante la Edad Media se instaló una bóveda de piedra sobre la entrada de la cueva que aún se conserva, además en la parte alta del roquedo se encuentran dos tumbas antropomorfas. Un documento perteneciente a la diócesis de Sigüenza de mediados del siglo XIII menciona al pueblo con el nombre de Cuenca, haciendo referencia a la Iglesia de Santa Cruz de Cuenca. Posteriormente, el pueblo pasó a formar parte del Ducado de Medinaceli.
En el siglo XVIII se construyó adyacente a la cueva, la Ermita, tal y como la conocemos hoy. A pesar de ello la Ermita tiene rasgos románicos. Esto refleja la sacralidad de este lugar a lo largo del tiempo. En términos demográficos, en 1786 el pueblo contaba con 26 familias, una viuda y un clérigo.
Según cita el Diccionario Geográfico de Madoz (1847), la Laguna de Conquezuela era utilizada para extraer sanguijuelas de «superior calidad», sin embargo, la población de sanguijuelas disminuyó mucho debido al gran expolio que los franceses hicieron de las mismas durante su ocupación. Este documento refleja que las enfermedades terciarias provenientes de insectos de la laguna, son habituales entre la población.
El mejor acceso es por la A-2 hasta Medinaceli, donde tomar la SO-132, carretera local en dirección a Barahona. Tras recorrer 12 kilómetros se llega a Yelo, donde se abandona el camino para tomar el desvío a mano izquierda hasta Conquezuela. A unos dos kilómetros antes de llegar al pueblo, junto una pared rocosa que se abre en la parte izquierda de la carretera se encuentra la cueva y la ermita de Santa Cruz.
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