La iglesia de San Juan de Otero, ahora dedicada a San Bartolomé, se ubica en el interior del parque natural del Cañón del Río Lobos, realmente en el término no municipal denominado: Comunero de San Bartolomé. Fue construida en el primer cuarto del siglo XIII, cuando el estilo románico daba paso al gótico, transición que quedó plasmada en la obra arquitectónica. Formaba parte de un cenobio templario del que sólo se conserva la capilla.
De su vinculación a la Orden de los Caballeros del Temple no hay ningún testimonio salvo el error, más que demostrado que ubica equivocadamente la encomienda templaria de San Juan de Otero en el lugar donde se sitúa la ermita de San Bartolomé cuando realmente está situado en el cerro que precisamente se llama San Juan, el más alto de la zona, de ahí el nombre del Otero, y ubicado entre las localidades de Portelrubio, Fuentelsaz de Soria, Portelárbol, Matute de la Sierra y Sepúlveda de la Sierra, y cuyos restos de la encomienda todavía son visibles en cimentación
La iglesia tiene planta de cruz latina, disposición que se acusa ostensiblemente al exterior. Llama la atención la escasa altura del transepto en relación con la de la nave. La cumbre de la bóveda de aquel queda por debajo de la línea de imposta de la bóveda de cañón apuntado de la nave, de tal manera que ambas bóvedas no se intersecan y no dan lugar al establecimiento de una cúpula o un cimborrio sobre el crucero.
Las pilastras de sección rectangular adosadas a los muros exteriores del ábside, así como las que flanquean la portada, y la misma puerta que luce seis arquivoltas muy apuntadas, ponen de manifiesto el momento de transición del románico al gótico en que se edificó esta iglesia.
Merecen ser resaltados los dos rosetones, uno en cada hastial del transepto, cuyas celosías evocan influencias musulmanas en la forma del entrelazado que compone una estrella lobulada de cinco puntas. Poseen tres arquivoltas de las que sólo la externa está decorada.









































