Tiermes fue una ciudad celtíbera emplazada en los límites de la cabecera del valle del Duero en la meseta superior y el valle del Tajo, a más de 1200 metros de altitud. Fue un oppidum celtibérico y luego municipium romano (cuyo nombre era Termes, y el gentilicio de sus habitantes, termestinos). Fue aliada de Numancia durante las guerras celtibéricas.
Actualmente se enclava en el término municipal de Montejo de Tiermes, provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León (España), en el límite con las provincias de Segovia y Guadalajara.
El yacimiento de Tiermes se integra en el proyecto Territorio Iberkeltia.
Los primeros datos sobre población en la zona se pueden fechar en el Neolítico con hallazgos sueltos. Tiermes se comienza a ocupar en la Edad del Bronce en el poblado de Carratiermes, continúa en la I y II Edad del Hierro y el mundo celtibérico en la necrópolis de Carratiermes y el oppidum de Termes.
En época romana Termes tenía la categoría de municipium, concedida posiblemente durante el reinado del emperador Tiberio, con grandes edificios públicos, dos foros, uno de época Julio-Claudia y otro de época Flavia, termas, un posible teatro, un acueducto y un desarrollo urbanístico adaptado a las características del emplazamiento de la ciudad sobre un farallón de arenisca rodeado de cortados, hoces fluviales y bosques.
La riqueza de Tiermes en época celtibérica y romana procedió posiblemente de la ganadería ovina, existiendo indicios de una trashumancia anual de los rebaños termestinos entre la meseta norte y las tierras extremeñas, y del control de yacimientos de mineral de hierro y otros metales en su zona de influencia. El profesor Carlos Jordán, de la universidad de Zaragoza, mediante investigaciones paleográficas y filológicas ha relacionado con Termes una ceca de época romana que acuñó moneda entre la segunda mitad del siglo II a. C. y principios del siguiente siglo.
Tiermes y su comarca son tierra fronteriza entre cristianos y musulmanes durante los siglos VIII, IX, X y XI, sufriendo grave abandono. Tras la reconquista cristiana, pese a un intento inicial de recuperación de la antigua ciudad, la población termestina, ya dispersa en pequeños núcleos y barrios, desaparece absorbida por otros núcleos vecinos (Pedro, Sotillos, Manzanares, Carrascosa, Valderromán, Jurdiel...), convirtiéndose Caracena, desde la baja Edad Media, en la cabecera de la comarca Comunidad de Villa y Tierra de Caracena y sustituyendo a Tiermes en su papel de capital.



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